martes, 5 de mayo de 2009

Amb les millors flors, íntimament tractades...


Exposició Fotográfica - Toni Lozano

"La intimitat de les flors"
de l'1 al 31 de maig


Centre Civic Ter Girona

obert de dilluns a dissabtes de

10 a 13 i de 15 a 20h

lunes, 4 de mayo de 2009

...que viene el calorcito

con todas sus consecuencias...

jueves, 30 de abril de 2009

10


" Te ponen en un pedestal
alzan la vista hacia tí
y luego
maldicen
el calambre en el cuello"



lunes, 27 de abril de 2009

El desayuno

Me gustas cuando dices tonterías,

cuando metes la pata, cuando mientes,

cuando te vas de compras con tu madre

y llego tarde al cine por tu culpa.

Me gustas más cuando es mi cumpleaños

y me cubres de besos y de tartas,

o cuando eres feliz y se te nota,

o cuando eres genial con una frase

que lo resume todo, o cuando ríes

(tu risa es una ducha en el infierno),

o cuando me perdonas un olvido.

Pero aún me gustas más, tanto que casi

no puedo resistir lo que me gustas,

cuando, llena de vida, te despiertas

lo primero que haces es decirme:

«Tengo un hambre feroz esta mañana.

Voy a empezar contigo el desayuno».
L. A. de Cuenca

jueves, 23 de abril de 2009

23 abril de 2009 Sant Jordi

Ahora es cuando me gustaría tener algo de la vena de Martí Pol
pero no es así...sólo diré que, para mí, es preciosa.
* * *

miércoles, 22 de abril de 2009

84, Charing Cross Road


Octubre de 1949. Helene Hanff, escritora neoyorquina, envía una carta a la librería Marks & Co.situada en el 84 de Chading Cross Road de Londres.
Empieza así una apasionada relación epistolar no sólo con Frank, su primer contacto en la librería londinense sino con cada uno de los miembros del establecimiento y de su propia familia.
Un libro con encanto...para el que le guste El Libro, con todas las emociones dentro.

En la ciudad de los hijos de Marte


en la piedra, con el azul,
por sus calles, desde el río
...tu.

jueves, 9 de abril de 2009

Desear...infinitamente.

La felicidad es un concepto subjetivo: en el proyecto, en la promesa y en la expectativa hace su nido preferente; su primer aleteo brota más en la apetencia que en el logro. De ahí que no sea más rico el que tiene, sino el que anhela, multiplicando y engrandecido por su anhelo. Es más rico quien quiera selo aún más ( no hablo de una riqueza mensurable) ; quien se ciegue con antojeras fáciles, quien se limite y se reduzca, no será más que un buen burro de noria cumpliendo su humillante tarea.

Todo depende de nuestro deseo y de nuestra curiosidad. Ellos son los acicates que nos impulsan a lo alto: para ver más paisaje, para presenciar el objeto del tibi dabo, para respirar más hondo, para sentirnos más pujantes. El deseo hace que se nos antoje un plato quizá no muy sabroso; sus brumas convierten en incomparables los cuerpos que acaso no lo son; sus espuelas nos llevan a recorrer caminos dificultosos, y nos los colorean y nos los magnifican. Hay quien afirma que, si se inventasen píldoras con que saciar el hambre, las preferiría a la más excelente de las comidas; y hay quien lamenta verse sometido a los fogosos tirones de la carne. Pero ¿ qué seríamos sin tales estímulos, que nos recrean sólo durante unas horas, y vuelven a encenderse, o sea, a encendernos, con su reiteración vivificante? ¿ Con cuánto detenimiento y minuciosidad un condenado a muerte masticará y paladeará su cena última, o, en su último vis a vis acariciará el cuerpo de quien ama? Cuentan que alejandro Magno se desesperaba, poco antes de morir, porque había agotado las geografías que vencer. La falta de deseos y la falta de curiosidad son los más certeros síntomas del verdadero fin.

Para suerte nuestra, el alma del hombre es como un saco sin fondo; sólo el que añade uno artificial la contiene y la frena. Ninguna obra se remata del todo; ningún colofón tiene estricto derecho a colocarse; ningún escrito exige sin remedio su punto final; ningún viaje puede darse por concluido; ningún experimento toca sus últimas consecuencias; ningún atesorado de bienes cumple su ambición; ningún amante reconoce su sed saciada... Como en un hechicero cajón de cerezas, el hecho de sacar unas cuantas, sólo para probarlas, lleva consigo el engarza miento de unas en otras, la adorable ilación nunca cesa. Apenas un problema se resuelve, surge otro con el relacionado. Muchas virtudes tiene el ideal, pero la mayor es la de ser inasequible. Nuestras flechas disponen de un resuello muy breve: no son capaces de alcanzar el sol. Ahí está el universo interminable; de su contemplación saldrá la mejor enseñanza. Y aunque lo reduzcamos a un jardín o a una simple maceta , sólo el mirar con aplicación el proceso de semilla y el abrirse los brotes en los tallos y el desplegarse el fasto de la flor plegada en el capullo, sólo eso bastará para mantenernos atentos y curiosos, pendientes de los pasos por los que la esperanza nos sostiene, nos eleva la luz, nos hiere la belleza... Cambian las estaciones y los climas, cambian con ellos los deseos. Y el corazón del hombre no es más que una suma de todos, más grande cuanto más numerosos sean los que contiene.
Nunca llegaremos a dar de mano en esta jornada ardua del desear. nunca llamaremos a la puerta definitiva. Nos damos plazos, troceamos el camino, salpicamos de etapas nuestra vida. Adivinamos que nuestras aspiraciones más hondas no se han cumplido aún, pero estamos en ello, y a cada día le corresponde su propio afán que lo identifica y lo ilumina. Y sabemos que, aunque la vida fuese mucho más larga, no lo sería tanto como para cumplir todos nuestros deseos. O acaso nuestro deseo único, el deseo infinito, que se extiende como una planta tapizante, y todo lo desplaza, y lo invade todo, y se genera a sí mismo y se sucede, y nada nos garantiza que ni dos ni tres vidas nos acercarían a él más de lo que hoy estamos. Porque lo incitador y lo reconfortante es que sea el recorrido mejor que la posada, y que el verdadero triunfo no esté en el arribo, sino en la múltiple y sorprendente opulencia del viaje.

Antonio Gala -1996

Desear, tener objetivos, sueños...
Pero también debemos saber valorar cuando conseguimos cualquier Deseo,
por muy pequeñito que sea...e incluso tener la capacidad de disfrutar
mientras andamos por el camino hacia él.
E.

***

domingo, 5 de abril de 2009

domingo, 29 de marzo de 2009

Avanzando


Donde pongo la vida pongo el fuego

de mi pasión volcada y sin salida.

Donde tengo el amor, toco la herida.

Donde pongo la fe, me pongo en juego.

Pongo en juego mi vida, y pierdo,

y luego vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.

Perdida la de ayer, la de hoy perdida,

no me doy por vencido, y sigo,

y juego lo que me queda: un resto de esperanza.

Al siempre va.

Mantengo mi postura.

Si sale nunca, la esperanza es muerte.

Si sale amor, la primavera avanza.
Si lees, es de Ángel González. Si escuchas la melodía, es de Pedro Guerra.
Si disfrutas de la canción, es de Miguel Ríos.
...si te emocionas, es tuya (nuestra).

viernes, 20 de marzo de 2009

No creo que Machado quisiera volver la vista atrás y ver la senda que nunca se ha de volver a pisar...


la notita de color rosa es mía

espero que la leyera...








"Setenta años desde la muerte de Machado (...).

A nadie le puede dejar indiferente el patético final de su vida y el hecho de que sus restos, como los de su madre, descansen en el pequeño y retirado cementerio de Cotlliure.
Últimamente han aparecido en la prensa numerosos comentarios en este sentido. Hay los que abogan para que estos restos vuelvan a España. No estoy de acuerdo. Los Machado fueron atendidos con la máxima caridad en Cotlliure por la propietaria del Hotel Bougnol-Quintana, les proporcionó donde dormir, comer, ropa, esperanza y hasta sellos para sus cartas.

Y, cuando llegó su muerte, a Machado se le rindió todos los honores, con entierro digno incluido, como se pueden apreciar en las fotografías que se conservan.

Desde entonces, Cotlliure no ha dejado nunca de ocuparse del poeta. En 1957, el Comité Antonio Machado de la localidad promovió una suscripción popular para la construcción de una sepultura nueva (...)"

Morir en Cotlliure Ian Gibson
El Periódico 10/03/2009

jueves, 19 de marzo de 2009

Instantes antes del desasosiego ( I )

La interrogante acaba siendo maldita
permanece plena de granados estantes,
se tienen en pie algunas voces viejas
y hasta las nuevas se vuelven cobardes.

Óyeme, no lo volveré a decir...

Lo que más asusta es el ruido que haces,
mueves sin piedad las apenadas perlas
tratas de poner el corazón en transparente
escondiéndote bajo la sombra de tu coraza.

Óyeme, no lo volveré a decir...

Y bebes ansioso del desazón incompleto
dejando al astro en estado de alerta,
compras y vendes sin pudor temeroso
desgarrando, cuando quieres, tu misma careta.

Óyeme, no lo volveré a decir...


E.

martes, 17 de marzo de 2009

domingo, 15 de marzo de 2009

La adicción cansina


caso particular (escogido al azar):

Quejarse es una forma de vivir para algunas personas. Por cierto, era la forma de vida de mi madre. No recuerdo haber pasado un solo día sin oírla quejarse, interminablemente. No creo haber oído siquiera una palabra de gratitud de sus labios. Si las cosas iban estupendamente, era igual: ella se las arreglaba para encontrar algo negativo. No importaba cuán perfecta me esforzara por ser (¡y Dios sabe que traté de ser perfecta!), ella siempre veía algo malo en mí, igual que en mi padre.

Después de muchos años de aconsejar a otros, he notado que mucha gente empieza cada sesión de terapia con una queja. Parece que no pueden evitarlo. Igual que mi madre, son adictos a las lamentaciones. ¿Por qué se queja la gente? ¿Qué quieren o qué esperan lograr cuando lo hacen? Las personas que se quejan son por lo general individuos que no se han tomado el trabajo emocional y espiritual de desarrollar un yo adulto amoroso y compasivo. Como no han aprendido a brindarse ellos mismos la atención y la comprensión que merecen, buscan que otros cubran estas necesidades. Quejarse es el modo que han aprendido para conseguirlo. Usan la queja como instrumento de control, esperando que los demás se sientan culpables si no les brindan la atención, cuidado y compasión que persiguen. La queja es un "tirón" que se les da a los otros. Energéticamente, los quejosos se han abandonado a sí mismos emocionalmente, por eso empujan a los demás a que se conviertan en sus comprensivos cuidadores. Son demandantes, como niños pequeños. El problema es que la mayoría de la gente detesta que se les fuerce y se les demanden cosas. Casi nadie quiere asumir la responsabilidad emocional de otra persona y se alejará si se ve enfrentado a sus quejas permanentes.

Éso es lo que hizo mi padre. Se alejó, se encerró en sí mismo, se convirtió en alguien emocionalmente inalcanzable para mi madre como forma de protegerse de que ésta lo controlara por medio de sus quejas. Por supuesto, esa no fue su respuesta sólo al comportamiento de mi madre. Cuando niño, él ya había aprendido a retraerse ante las críticas y quejas de su propia madre. Entró al matrimonio listo para encerrarse en sí mismo ante los tironeos de mi madre, mientras que ella entró al matrimonio lisa para hacer a mi padre responsable por ella. ¡Una pareja perfecta! El retrotraimiento de mi padre, por supuesto, sólo sirvió para exacerbar las quejas de mi madre, quien siempre se lamentaba por la falta de interés de papá hacia ella. Al mismo tiempo, sus quejas sólo servían para aumentar el aislamiento de mi padre. Este círculo vicioso comenzó muy temprano y se extendió, imbatible, durante sus sesenta años de matrimonio, hasta que mamá murió.


Aunque mis padres se amaban, su capacidad de expresar amor quedó sepultada bajo el sistema disfuncional que habían creado. Por desgracia, éste es un rasgo demasiado común en las relaciones afectivas. Una persona tironea (con sus quejas, su ira, sus juicios y otras formas de control) y la otra se retrae: es el sistema de relaciones más frecuente dentro de los que atiendo como profesional. Una persona adicta a quejarse no será capaz de detenerse hasta que haga el trabajo interior de desarrollar la parte adulta dentro de su ser, capaz de proporcionarle el afecto, la atención, la comprensión y la compasión que necesita. Mientras siga creyendo que es responsabilidad de otro el ser adulto en su lugar y llenarla de amor, no se hará responsable de sí misma.Nuestro niño interior (la parte afectiva dentro de nosotros) necesita atención, aprobación, cariño. Si no aprendemos a proporcionárnoslos nosotros mismos, entonces este niño herido buscará conseguir de otros lo que necesita o empezará a evadirse aferrándose a sustancias o conductas adictivas (comida, alcohol, drogas, TV, trabajo, juego y cosas por el estilo). Si durante su infancia una persona vio que otras conseguían llamar la atención mediante las quejas, como mi madre lo aprendió de mi abuela, y si la queja le funcionó durante la niñez para conseguir lo que quería, entonces la queja se convierte en una adicción. Como cualquier otra adicción, puede funcionar de momento, pero nunca llenará el vacío de amor en su interior. Sólo nosotros mismos podemos satisfacer esta necesidad, abriendo el corazón a la verdadera fuente del amor. Sólo nosotros mismos podemos crear a ese adulto capaz de recibir al espíritu del amor y brindarlo a nuestro niño interior. La gente deja de quejarse cuando aprende a llenarse de amor.

la opinión del experto:

La espiral de la queja. Por Alfonso Aguiló Pastrana

A menudo quizá nos descubrimos quejándonos de pequeños rechazos, de faltas de consideración o de descuidos de los demás. Observamos en nuestro interior ese murmullo, ese gemido, ese lamento que crece y crece aunque no lo queramos. Y vemos que cuanto más nos refugiamos en él, peor nos sentimos; cuanto más lo analizamos, más razones aparecen para seguir quejándonos; cuanto más profundamente entramos en esas razones, más complicadas se vuelven.
Es la queja de un corazón que siente que nunca recibe lo que le corresponde. Una queja expresada de mil maneras, pero que siempre termina creando un fondo de amargura y de decepción.
Hay un enorme y oscuro poder en esa vehemente queja interior. Cada vez que una persona se deja seducir por esas ideas, se enreda un poco más en una espiral de rechazo interminable. La condena a otros, y la condena a uno mismo, crecen más y más. Se adentra en el laberinto de su propio descontento, hasta que al final puede sentirse la persona más incomprendida, rechazada y despreciada del mundo.
Además, quejarse es muchas veces contraproducente. Cuando nos lamentamos de algo con la esperanza de inspirar pena y así recibir una satisfacción, el resultado es con frecuencia lo contrario de lo que intentamos conseguir. La queja habitual conduce a más rechazo, pues es agotador convivir con alguien que tiende al victimismo, o que en todo ve desaires o menosprecios, o que espera de los demás —o de la vida en general— lo que de ordinario no se puede exigir. La raíz de esa frustración está no pocas veces en que esa persona se ve autodefraudada, y es difícil dar respuesta a sus quejas porque en el fondo a quien rechaza es a sí misma.
Una vez que la queja se hace fuerte en alguien —en su interior, o en su actitud exterior—, esa persona pierde la espontaneidad hasta el punto de que la alegría que observa en otros tiende a evocar en ella un sentimiento de tristeza, e incluso de rencor. Ante la alegría de los demás, enseguida empieza a sospechar. Alegría y resentimiento no puede coexistir: cuando hay resentimiento, la alegría, en vez de invitar a la alegría, origina un mayor rechazo.
Esa actitud de queja es aún más grave cuando va asociada a una referencia constante a la propia virtud, al supuesto propio buen hacer: "Yo hago esto, y lo otro, y estoy aquí trabajando, preocupándome de aquello, intentando eso otro... y en cambio él, o ella, mientras, se despreocupan, hacen el vago, van a lo suyo, son así o asá...".
Como ha escrito Henri J.M.Nouwen, son quejas y susceptibilidades que parecen estar misteriosamente ligadas a elogiables actitudes en uno mismo. Todo un estilo patológico de pensamiento que desespera enormemente a quien lo sufre. Justo en el momento en que quiere hablar o actuar desde la actitud más altruista y más digna, se encuentra atrapado por sentimientos de ira o de rencor. Cuanto más desinteresado pretende ser, más se obsesiona en que se valore lo que él hace. Cuanto más se esmera en hacer todo lo posible, más se pregunta por qué los demás no hacen lo mismo que él. Cuanto más generoso quiere mostrarse, más envidia siente por quienes se abandonan en el egoísmo.
Cuando se cae en esa espiral de crítica y de reproche, todo pierde su espontaneidad. El resentimiento bloquea la percepción, manifiesta envidia, se indigna constantemente porque no se le da lo que, según él, merece. Todo se convierte en sospechoso, calculado, lleno de segundas intenciones. El más mínimo movimiento reclama un contramovimiento. El más mínimo comentario debe ser analizado, el gesto más insignificante debe ser evaluado. La vida se convierte en una estrategia de agravios y reivindicaciones. En el fondo de todo aparece constantemente un yo resentido y quejoso.
¿Cuál es la solución a esto? Quizá lo mejor sea esforzarse en dar más entrada en uno mismo a la confianza y a la gratitud. Sabemos que gratitud y resentimiento no pueden coexistir. La disciplina de la gratitud es un esfuerzo explícito por recibir con alegría y serenidad lo que nos sucede. La gratitud implica una elección constante. Puedo elegir ser agradecido aunque mis emociones y sentimientos primarios estén impregnados de dolor. Es sorprendente la cantidad de veces en que podemos optar por la gratitud en vez de por la queja. Hay un dicho estonio que dice: "Quien no es agradecido en lo poco, tampoco lo será en lo mucho". Los pequeños actos de gratitud le hacen a uno agradecido. Sobre todo porque, poco a poco, nos hacen a uno ver que, si miramos las cosas con perspectiva, al final nos damos cuenta de que todo resulta ser para bien.

domingo, 8 de marzo de 2009

Bombay azul y violetas comestibles















"Antes, hace tiempo, en vez de contemplar yo escribía. Una palabra tras otra, todas las que podía, recordando la vida o sustituyéndola. Haciéndolas pasar por ella. Ahora, en cambio, miro hasta que todo desaparece de mi vista y no veo más que el hecho de mirar, que es justo el modo de estar en el mundo, es la revelación del instante que se basta."


El Río de la Vida - Con la soga al cuello de Flavia Company





domingo, 1 de marzo de 2009

Agua de Roma, agradecidamente bonita...

Agua de Roma

Oyes correr en Roma eternamente,
en la noche, en el día, a toda hora
el agua, el agua, el agua corredora
de una fuente a otra fuente y otra fuente.

Arrebatada, acústica, demente,
infinita insistencia corredora,
cante en lo oscuro, gima bullidora,
es su fija locura ser corriente.

Ría de un ojo, llore de unos senos,
salte de un caracol, de entre la boca
de la más afilada dentadura.

O de las ingles de unos muslos llenos,
correrá siempre, desbandada y loca
libre y presa y perdida en su locura.

Rafael Alberti

jueves, 26 de febrero de 2009

viernes, 13 de febrero de 2009

lunes, 26 de enero de 2009

Rescindir

Las cuentas emocionales pendientes son aquellas situaciones inconclusas que no hemos cerrado adecuadamente a lo largo de nuestra existencia y que seguimos cargando dentro nuestro, sea conciente o inconscientemente. Son aquellas vivencias con otras personas donde hemos estado involucrados afectiva y/o mentalmente y hemos tenido algún disgusto, enojo, dolor o emoción sin expresar, lo cual nos impidió dar un cierre satisfactorio para nosotros y el otro. Sucede que para nuestro inconciente cualquier situación dolorosa por más que se haya dado hace muchos años, si ha quedado como "deuda emocional pendiente", sigue fresca y su efecto emocional latente en nosotros. Eso significa que permanece dentro de nuestra psiquis afectándo y manifestándose a través de sentimientos de depresión, angustia, desesperanza, enojos bruscos, envidia, vergüenza o sentirnos indignos de tener una vida de amor, abundancia y satisfacciones. Es como tener una herida que no termina de cicatrizar, por lo que permanentemente requiere de nuestra energía para sanarse.

La noción de deuda emocional, como el propio nombre ya sugiere, refleja un fenómeno íntimamente ligado al paso del tiempo. Las deudas monetarias se contraen en un momento determinado, se mantienen un cierto tiempo y por fin se saldan, o bien quedan impagadas. Así también, la deuda emocional. Podríamos definirla como el estado afectivo que resulta en un sujeto al adquirir un compromiso de futuro consigo mismo tras haber establecido un vínculo emocional con objetos de su imaginación, objetos que no existen en la realidad del presente.

La deuda originada en el pasado


Esta clase de deuda es la que nos mantiene atados emocionalmente a los sucesos del pasado. Su origen, habitualmente, se encuentra en algún acontecimiento adverso que desencadenó una emoción desagradable, emoción que sigue sin resolverse. Se produce pues, una secuencia característica de acontecimiento, emoción y mantenimiento de la emoción.
La deuda se mantiene en el tiempo debido a que el sujeto sigue resistiéndose al pasado. No lo acepta tal como fue y, de una forma u otra, desearía cambiarlo. Sobre esta base de la resistencia, pueden suceder dos cosas: que las imágenes del pasado relacionadas con el episodio se repitan periódicamente, reavivando así una y otra vez toda la constelación emocional, o bien que la herida se mantenga latente en el inconsciente y desde ahí ejerza sus efectos negativos sobre la vida real del sujeto.
En esta deuda originada en el pasado el futuro también desempeña un importante papel. Así, implícito en la condena del pasado se encuentra el deseo de un futuro mejor, aunque, típicamente, la consecución de ese futuro no pueda transformarse en realidad, precisamente porque las consecuencias negativas de la deuda emocional impiden los comportamientos adecuados para conseguirlo.
Evolución de la deuda en el tiempo y sus consecuencias

Una vez se ha iniciado una respuesta emocional, ¿cómo acaba? Es decir, ¿cuál es el devenir de la deuda emocional en el tiempo?

Los seres humanos establecemos vínculos emocionales con objetos reales e imaginarios que se prolongan a lo largo de muchos años. Durante todo ese tiempo, la emoción no se resuelve, sino que se encuentra activa, produciendo tanto conductas (que pueden ser adecuadas o no) como cambios fisiológicos en el organismo. Y esos cambios fisiológicos suponen con facilidad una sobrecarga para los mecanismos adaptativos encargados de hacer frente a las situaciones estresantes. McEwen (1998) ha llamado ‘carga alostática’ al desgaste que sufren los mecanismos de adaptación cuando se les somete a un exceso (o a un defecto) de actividad crónica. Esto es precisamente lo que sucede muchas veces con la deuda emocional. El organismo es sometido de manera prolongada a los efectos fisiológicos de emociones que acaban sobrepasando los límites de los ajustes normales y originando patologías diversas. Por ejemplo, la ansiedad prolongada puede provocar la secreción mantenida de corticoides y la hiperactividad del sistema adrenérgico, dándose las circunstancias apropiadas para que se produzca hipertensión y/o alteraciones en la función del sistema inmunitario.
Mientras los planes del self, que se relacionan con una deuda determinada estén vigentes y sean considerados como una ‘exigencia’, la deuda emocional se mantiene y con ella las modificaciones fisiológicas (más o menos dañinas) que el mantenimiento de la emoción ocasiona.
Por ello, es interesante examinar qué posibilidades tenemos de terminar con esa situación de endeudamiento y con las repercusiones somáticas que conlleva. Es importante saber si es posible hacer borrón y cuenta nueva.

Cómo saldar la deuda y evitar su renovación

En el caso de la deuda originada en el pasado, lo más habitual es que cada vez que recordemos el acontecimiento que originó la deuda (por ejemplo, un episodio desagradable o francamente traumatizante), surja en nosotros un sentimiento doloroso de condena y de rechazo. Esta primera reacción es inevitable y pertenece a la forma en cómo el recuerdo fue almacenado en la memoria. Pero se produce una segunda reacción, ésta ya perteneciente al ámbito del presente, que, de ser también negativa, se convierte en el acto mental que renueva la deuda. Es una reacción que podemos describir como intencional. En ella expresamos una intención y, en relación con nuestro concepto de deuda, es como si firmáramos otra vez el compromiso. Y esto, repetido una y otra vez, hace que la deuda, lejos de anularse, se encuentre cada vez más arraigada, incluso que multiplique su cuantía.

Precisamente es en este punto, en el que habitualmente renovamos la deuda, el momento en que ésta puede ser rescindida. Aunque la primera reacción es automática y, por tanto, no podemos modificarla, existe ese segundo momento, ya del presente, en el que sí que es posible intervenir. Es aquí donde podemos interponer un gesto de atención comprensiva y adoptar una postura de aceptación de la realidad (lo cual no significa sino corroborar lo inevitable). Si somos capaces de introducir una actitud llena de atención ecuánime y no condenatoria hacia nuestra actividad mental, que no incluye el comprometernos con la reacción negativa (como habitualmente nos vemos llevados a hacer), la renovación de la deuda ya no se produce. En este caso es como si hubiéramos rescindido el contrato y nos vemos entonces liberados de toda la retahíla de obligaciones que su cumplimiento comporta. Podemos de esta manera empezar a prescindir de las emociones negativas :culpa, rencor, amargura, etc., interrumpiendo así el ciclo autogenerador de la negatividad.

Mientras que no “se rescinda ese contrato” el individuo seguirá arrastrando una sensación de culpa interior que él y sólo él puede eliminar. Debe convencerse que la deuda ya está saldada, que no le debe nada a la situación del pasado que le daña. Por tanto, no debe seguir intentando una y otra vez que algo o alguien “le perdone”.

jueves, 15 de enero de 2009

Para poder hablar de amor alguna vez



Fallmerayer pronunció la palabra en ruso.
- ¿Habla usted ruso?-preguntó ella.
- Sí-dijo él-.Lo he aprendido. Lo he aprendido en el campo de batalla.
Y en ruso añadió:
- Por usted, para usted. Para poder hablar con usted alguna vez he aprendido el ruso.



Jefe de estación Fallmerayer - Joseph Roth

viernes, 9 de enero de 2009

miércoles, 7 de enero de 2009

Llega



Entrega tu belleza,
sin echar cuentas, sin hablar.
Callas. Ella dice por ti: existo.
Y en mil formas distintas llega.
Llega al final a todo el mundo.
Rainer M Rilke

lunes, 5 de enero de 2009

Deseo Mágico


¿Ves la estrella que los guía?
Pues que siga estando... Pido.
Por favor.
Gracias.

jueves, 1 de enero de 2009

12 + 12 + 1

Cuando puedo decir: el día ha terminado. Y con el día digo su trajín, su comercio, la busca del dinero, la lucha de los muertos. Y cuando así cansado, manchado, llego a casa, me siento en la penumbra y enchufo el tocadiscos, y acuden Kachaturian, o Mozart, o Vivaldi, y la música reina, vuelvo a sentirme limpio, sencillamente limpio y pese a todo, indemne, ¿no es la felicidad lo que me envuelve?

Cuando tras dar mil vueltas a mis preocupaciones, me acuerdo de un amigo, voy a verle, me dice: «Estaba justamente pensando en ir a verte». Y hablamos largamente, no de mis sinsabores, pues él, aunque quisiera, no podría ayudarme, sino de cómo van las cosas en Jordania, de un libro de Neruda, de su sastre, del viento, y al marcharme me siento consolado y tranquilo, ¿no es la felicidad lo que me vence?

Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo; pasar por un camino que huele a madreselvas; beber con un amigo; charlar o bien callarse; sentir que el sentimiento de los otros es nuestro; mirarme en unos ojos que nos miran sin mancha, ¿no es esto ser feliz pese a la muerte? Vencido y traicionado, ver casi con cinismo que no pueden quitarme nada más y que aún vivo, ¿no es la felicidad que no se vende?
G.Celaya
***
pd: a partir de ahora,
y a pesar de todas las batallas arriesgadas,
que nadie se atreva
a negar la existencia
de los Momentos Felices.
***
Gracias, A.




martes, 30 de diciembre de 2008

A punto de empezar...

Brinda por los días que ya han pasado
y por la siempre lucha desgastada,
brinda por la piedra que pesa por antigua
y por el amor sabio que ahora aprecias,
brinda por la noche que corre en el tiempo
y por la sed saciada mediante el adjetivo.

Brinda.

Brinda por los abrazos que aún no has dado.
Y por la espera convertida en hecho consumado.

lunes, 29 de diciembre de 2008

domingo, 28 de diciembre de 2008

Silencio de arándanos

...sólo por sentir el último beso ya vale la pena.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Tú, que todo lo sabes


Tal vez, tal vez tú puedas
encontrar lo que a mí me resulta imposible,
lo que no he conseguido minuto tras minuto
de una noche de insomnio,
porque nada confiesan los últimos esfuerzos
del ascensor inútil
y mantienen silencio los ruidos de la luz
y los primeros coches.

Pero tal vez, seguro que tú puedes,
porque todo lo piensas y a todo le das vueltas,
encontrar lo que a mí me resulta imposible,
un lugar de mi cuerpo, un rincón de mis ojos
que no sean memoria de tu cuerpo y de tus ojos,
de tu pelo que sabe llorar como un recuerdo
sobre nosotros juntos,
de los labios que saben callarse como un sueño,
de las manos que buscan mi cara y me preguntan
y no esperan respuesta.

Seguro que tú puedes porque lo piensas todo,
porque yo nada encuentro,
nada encuentro en mí mismo
que no viva rendido a ser memoria,
amor de ti,
sombra de lo que existe porque te pertenece.

L. García Montero

Sister cumpliendo algunos años...



"Que nada es excitante si sabes cuál será el resultado. Es importante el asombro, la capacidad de descubrir, de mirar la realidad con los ojos de un niño ante un regalo todavía envuelto. La vida nos obsequia diariamente sorpresas maravillosas... Nunca, jamás, existió antes este momento; navega el ahora."

Besos muchos...

jueves, 25 de diciembre de 2008

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Cumplevidas


...empezaré a llamarte viejo cuando cambies el orden de tu edad y cumplas 74.
M'alegro de tot cor que estiguis millor, ja veuràs com aquest any serà diferent...

Molts petons, Toni!

martes, 23 de diciembre de 2008

Cumpleaños mamil

Puede que me atreva a poner ésto porque sé que mi madre no me lee
pero es que hoy es su cumple y creo que, cuando la he llamado
para felicitarla (gracias por la planta, nena, es preciosa...) no le
he dicho cuánto la quiero.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Localizando...


"...por las noches antiguas y la música lejana"
*
*
*
*
*
*
(rebuscando en una cajita he dado con una vieja libretita de notas en la que, en su día, apunté esa frase...
juraría que la copié de una película pero no recuerdo cual, lo cual tampoco es novedad, conocida es mi
memoria cinematográfica...pero el caso es que me sigue gustando)

miércoles, 17 de diciembre de 2008

lunes, 15 de diciembre de 2008

Oyeme ese café y te recito a medias...






Un hilo.


Un comentario a la película Buenos Aires ciudad en celo:
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/12/15/atodanoche/1229344227.html


...me trajo el recuerdo de la ciudad no visitada, pero habitada por Laura y Jorge (y su amor lloviendo).

Tirando de El Hilo.

Garlington existe?

http://www.myspace.com/casamerani

Va a ser visita obligada cuando vea Madrid.

¿Vale?